miércoles, 14 de diciembre de 2011

La Oración, nuestra linea directa con Dios



Pedid y se os dará; buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Mateo 7:7

Si se nos incendia la casa o nos sorprende una tormenta en medio de un lago, recurrimos naturalmente a la oración. Los que solo llaman a Dios ante las emergencias se pierden el sencillo placer de conversar con El en cualquier momento (ya sea de día o de noche, un fin de semana o en las vacaciones) y de abrir el corazón ante alguien que siempre tiene tiempo para escucharnos.

La oración abarca muchas cosas y puede adoptar diferentes formas. Puede ser leer o decir en voz alta un versículo bíblico que agradezca a Dios por su misericordia o que nos recuerde su santa fidelidad. También puede ser mencionar una lista de amigos que necesitan un toque especial de parte de Dios. Puede tratarse de un pedido o una alabanza, una sonrisa o una lágrima. Quizás con los ojos cerrados o tal vez abiertos es un momento para estar solos tú y Él.

Practica la oración, aun cuando todo parezca ir bien o cuando creas tener todo bajo control. Mientras estés en oración, Él te llevará de la mano hasta su divina presencia y estará a tu lado todo el tiempo, en cada uno de tus pasos.

La oración te ayuda a poner en palabras tus pensamientos y así sentir el amor profundo del Padre. Y si anotas los temas de oración, te aseguras de que queden registrados y no los olvides.

Dios nos continúe Bendiciendo Remanente.

Por Luis Barona.

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